Allá vamos
Cada vez es más complicado tener tiempo para ver los partidos, especialmente si hay que salir a buscar algún bar donde lo pasen. Este sábado fue un día de esos, ocupados, y me perdí lo que al parecer fue uno de los mejores partidos del Madrid en esta temporada. Por suerte, mi hermano Juanse, que por suerte ve el fútbol tan claro como nosotros y sabe a qué equipo hay que seguir, me mantuvo al tanto de partido. Su cumpleaños fue la semana pasada, al fin le dieron su Blackberry y ahora podemos comentar del equipo cada fin de semana. Me escribía mientras yo estaba en una conferencia, bastante pequeña, tratando de hacer el mayor esfuerzo posible para disimular el desinterés. Me gustaba el tema, pero los gustos son relativos y si juega el Madrid no hay nada que se le pare al lado.

El cielo es el límite
Sin Cristiano, sin Kaká, no pensaba que el equipo iba a ser capaz de reaccionar. Creo que nadie se esperaba tanta participación de Benzema, ni tantos aciertos de Marcelo e Higuaín. Sobre estos dos últimos, si para que jueguen bien tengo que criticarlos, nunca voy a parar de hacerlo. Hasta ahora, me funciona. Karim Benzema, por otra parte, tiene todo mi apoyo, mi confianza y mi paciencia. No lo cambio por nadie. El futuro que le espera, si sigue en esta línea, es brillante.
La lesión de Pepe es un golpe duro. Para él y para todos nosotros. Es uno de los mejores centrales del mundo, y acierta Valdano al decir que es insustituible. Buscar en la cantera me parece lo mejor, de momento, ya que no creo que existan muchas opciones que valgan el desembolso. Además, están Garay, Albiol, Metzelder y Ramos, si es que se necesita moverlo al centro.
Veo muy pero muy probable que el Madrid se lleve esta Liga. Todavía no soy capaz de determinar si es que el equipo está fuerte o los rivales están débiles, pero al final del día es lo mismo. Es obvio que el rival a batir es el Barcelona, pero desde el clásico el poco miedo que les llegué a tener a los de Guardiola volvió a ser lo de antes: respeto y nada más. Y no es que el Barca haga las cosas mal, pero es que hay épocas. Cuando estás en lo más alto no hay otro camino que el de regreso hacia abajo. Y si vas para arriba y de repente te llueven los mejores jugadores del mundo, el camino ya no es tan pesado. Muy especialmente si es que estás subiendo a recuperar un puesto que siempre ha sido tuyo.
La Champions es otra historia mucho más difícil de contar. Exigírsela a este grupo no es justo, pero la plantilla y el escenario no te deja pedir menos. Del sorteo ni hay que hablar. De eso solo se preocupan los que apuntan a hacer una buena copa. El Madrid busca ganarla y lo demás sería un fracaso.